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Diario de la accidentada epopeya de recorrer Sudamérica. De como se frustró y otras desventuras

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Capitulo VII De como la cordillera se nos hizo hostil y sobrevivimos en el viaje de regreso. De como cargamos el tanque con agua bendita y pudimos llegar a nuestros hogares. Fin de viaje. "Mendoza, 7 - 2 - 79. Al no hacer el viaje al norte decidimos aprovechar lo más posible la estadía en Chile y volver por Las Cuevas. O sea hacer el mismo camino que hicimos antes." "Otra vez repetimos la experiencia de Santiago. Llegamos con el auto en las diez de últimas (...) Un viaje que se hace fácilmente en 6 horas, nosotros lo hicimos no tan fácilmente en 14 horas." "En la subida por el lado chileno ( el Caracol ) no hubo problemas. Estos empezaron en la aduana. Como no teníamos plata chilena para pagar el peaje (como siempre el ratonismo) estuvimos un rato parados y el auto después no quiso arrancar. Siempre el mismo problema de carburación. Para poder hacerlo andar necesitamos 3 horas y media, tiempo en el cual Juan de be haber consumi...

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Capítulo VI De como superamos nuestros conflictos y empezamos a vivir las vacaciones. "Hemos pasado unos dias hermosos aqui en Reñaca, con mucho sol y agua. Estuvimos también en Papudo, donde me incineré. A la vuelta compramos choclos y frutill as ($ 50 el kg.) así que esa vez hubo chocleada" Eran increíbles las frutas y verduras chilenas. Ahí entendí el porqué de tanto celo en la aduana para evitar que ingresaran plagas al país. Los choclos y las frutillas eran gigantes y muy sabrosas al igual que todo lo demás. La agricult ura chilena gozaba de una prosperidad como producto de la reforma agraria que profundizó Allende y que sobrevivió a Pinochet y del apoyo estatal para lograr la exce lencia en los productos destinados a la exportación, en el marco de la apertura económica de la dictadura que hizo crecer la economía al igual que la miseria y la exclusión social. También disfrutábamos del tipo de cambio y los precios. Todo era sorprendentemente barato para unos r...

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Capítulo V De nuestro paso por Santiago, de como nos instalamos en Reñaca, de mis cavilaciones existenciales y de la trascendente decisión que adoptamos en dicho lugar Mi diario tenía sus idas y vueltas y yo escribía cuando me inspiraba así que continué relatando la estadía en Santiago cuando ya estábamos cómodamente instalados en un camping de Reñaca, en Viña del Mar: "Voy a hacer un resumen porque voy bastante atrasado. En Santiago la pasé bastante bien el primer día cuando empezamos a ver la gente, a descubrir las cosas de la ciudad y a comprar diarios y revistas. Terminamos el día en el Cerro Santa Lucía de donde se ve todo Santiago (…) En el Hotel nos dejaron quedar pero nos pasaron a unas piezas en el piso de arriba. Allí estuvimos más cómodos pero nos subieron la pieza a $ 200." El Hotel Serrano, como su nombre lo indicaba quedaba en la calle Serrano numero 235, era un hotel para parejas, bastante modesto, pero al menos tenia sábanas limpias y ag...

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Capítulo IV De nuestra lamentable y poco gloriosa entrada en el país trasandino, de como nos curraron y como nos alojamos en un hotel parejero Y la luz se hizo. Que sensación de alivio experimentamos cuando transpusimos la boca del túnel y vimos seres vivos que nos hacian señas de que avanzáramos. Nos golpeó el imponente paisaje de la cordillera chilena - como si semejante arquitectura natural pudiera tener nacionalidad - y terminó de sacudir los últimos vestigios de sombras remolonas que todavía se negaban a abandonarnos. Como el 404 había sorteado exitosamente la prueba del túnel, para no tentar al destino, seguimos rápidamente, sin detenernos, hasta la aduana. En esos años Chile había puesto en práctica una politica agroalimentaria que perseguía la calidad de sus productos que se exportaban y ganaban mercados en el marco de la apertura económica del gobierno de Pinochet. Por esta razón se controlaba estrictamente el ingreso de alimentos, ya sean crudos o cocidos: quesos, fiam...

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CAPÍTULO III De la breve y placentera estadía en Mendoza, las pícaras andanzas de un curita y de como nos tragó la montaña en medio de la tensa situación de guerra.- ¡Qué linda es Mendoza! Sus calles arboladas y limpias. Sus acequias cantarinas. Sus plátanos y alamedas. El aire liviano y aromático. Escuetamente decia en mi diario: " me gustaría quedarme por lo menos dos dias en Mendoza; me gustó mucho lo poco que vi. Me gustaría vivir aquí. El clima me haría muy bien (todavía me quedaban secuelas de mi pasado asmático) .....pero es imposible" (otra vez el determinismo, el peso de las estructuras mentales, la convicción de tener una misión histórica, etc, etc,....¡casi no me reconozco en aquel muchacho treintañero!). El curita era alto y buen mozo y la sotana negra - que llevaba siempre - le daba un aspecto mas espigado y elegante. Salió a recibirnos en la puerta de la parroquia y en seguida nos hizo sentir como en nuestra propia casa. Ya era entrada la noc...

Diario de la accidentada epopeya de recorrer Sudamérica. De como se frustró y otras adversidades

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CAPÍTULO II De como llegamos milagrosamente a Mendoza y del proceso de metamorfosis de Juan en una molotov humana .- La tenebrosa noche de película nos acompañó en todo el trayecto hasta el dique Piedras Moras a cien kilómetros de nuestro punto de partida por la ruta 36. En medio de la negrura de la noche e iluminado por la luz mortecina de las balizas de aceite quemado, alcanzamos a distinguir, entre batida y batida del limpiaparabrisas, el cartel que indicaba el desvío. Al girar a la derecha, saliéndonos de la ruta 36, nos adentramos por un camino de tierra recientemente abierto y todo indicaba que nos conduciría hacia el terraplén del dique. El desvío era una huella, despareja, poceada y cubierta de un barrito chirle formado por tantos días de lluvia. Las llamas mortecinas de las balizas dibujaban sombras que en su danza frenética creaba un clima fantasmagórico en medio de la negrura de esa noche pasada por agua. El 404 se zangoloteaba y patinaba mientras avanzaba lentament...

Diario de la accidentada epopeya de recorrer Sudamérica. De como se frustró y otras desventuras.

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CAPÍTULO I De los preparativos, de como todo empezó mal y de las señales que anunciaban las desventuras posteriores.- --> Yo estaba sin trabajo y para muchos de nosotros, sin profesión, era difícil conseguirlo en plena dictadura. Los militantes que no fuimos desaparecidos, presos o exiliados estábamos escondidos bajo las piedras, a veces con nombres falsos, cambiando frecuentemente el aspecto y exhibiéndonos lo menos posible. En el momento en que comienza esta historia recién me había casado. Marta, mi compañera, afortunadamente tenia un trabajo decente y yo enseñaba Geometría Descriptiva para alumnos de Ingeniería Civil. Pero no tenia nada más que uno, así que me sobraba el tiempo para pensar o hacer otra cosa. Otros como yo, estaban también desempleados. Uno de ellos vino a proponerme un buen golpe para hacernos fácilmente de abundante dinero. Afortunadamente para mí y para él - que con el tiempo se recibió de abogado - apareció Juan con s...