Bolitas
Había bajado el sol y ya la canícula veraniega no apretaba tanto. Estaba lindo para caminar. A paso cansino nos internamos por Zumarán, barrio popular donde las tertulias familiares se hacen en las veredas, el cuarteto suena a toda hora y los changos ya sin la obligación de la escuela llenan la plaza, las calles y los baldíos. En la esquina de Lulio y Angel Gallardo hay uno de esos espacios -amplio-de tierra apisonada, frente a un par de humildes viviendas con cercas de ligustros y rosales, cobijadas por la sombra de una florida magnolia. Sobre la inexistente acera se yergue un añejo y frondoso paraíso y bajo su sombra fresca, parejas de chicos, unos por un lado y otros por otro jugando a las bolitas. Bolones, aceritos, cristales, japonesas y también las sencillas de cerámicas, ruedan por la tierra haciendo "hoyo y quema" o esperan ser sacadas de la "redondela". Los changuitos, ladeando la lengua y achinando los ojos afinan la puntería para tratar de darle a la...