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Mostrando las entradas con la etiqueta Postales colombianas

En el "The Paisa's Market"

La estrella del Deportivo Plato Domingo 9:00 am. El día bogotano se presenta soleado, bien bacano, aunque como es habitual nunca se sabe. No obstante a esta hora invita a salir. Algunos a tomarse un tinto en el bar de la esquina, otros a pasear el perro, a caminar, andar en cicla o echar chisme. Esto último es lo que decidió hacer el samario Pascual y se encaminó al mercadito de don Samuel, el paisa,  que tiene "todo para el agiaco, el sancocho y el cuchuco". -Buen día Samuel ¿que más? -A la orden vecino ¿como está? hace días que no se le ve por acá...está más perdido que Duque en clase de historia -Anduve medio maluco pues, pero en la droguería me dieron unas pastas berracas y hasta hoy que me compuse, ahora ando eufórico como Falcao después de hacer un gol -Y hablando de fútbol, ¿el chino ese que era una promesa de jugador? ¿Todavía lo representa? -¡Ahhh!, mi sobrino el Jairo, ¡si 'eñor! es bueno el pelao, pero le gusta la rumba y se ha metido con una vieja que...

Bogotá ¿qué más?

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No hay forma de conocer mejor una ciudad y su gente que caminarla. Paso tras paso, mirando a diestra  y siniestra, para abajo y para arriba. Y en este tiempo lo hice de sur a norte y de este a oeste. Por las carreras que corren paralelas a la cordillera y por la calles que le apuntan perpendicularmente. Es un mundo de contrastes igual que toda Colombia. Pero en Bogotá está todo junto. La ciudad tumultuosa, de ritmo frenético, de aire enrarecido por la polución, tiene, hacia el naciente, el marco omnipresente y bello de sus montañas heridas por la mancha urbana que trepa aceleradamente por sus laderas en una suerte de estupro urbanístico. Si alguno piensa que tal descripción es propia de una desmesura del lenguaje, debería escuchar a los viejos cachacos como añoran aquellos verdes cerros invictos de antaño. Recorro el sur fabriquero y laburante, que se extiende con largura hacia el occidente, con manchones clasemedieros prolijos, cuidados parques  y casas calcadas, de dos ...

Así me recibió Colombia - Crónica sobre el atentado a funcionario de Uribe

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Llegamos con Gina a eso de las 11 am a ver a su médico a la EPS Nº 32 del barrio Eduardo Santos, del centro - sur de Bogotá. Inmediatamente observamos el despliegue policial por todos las rincones, las calles cortadas y los transeúntes interrogados. A escasas dos cuadras del centro vive Cristina, su amiga a la que fuimos a visitar después de la consulta médica. Estaba en la puerta de la casa todavía sobresaltada y mirando el movimiento febril de la calle. Los vecinos comentaban en las esquinas.  - A eso de las 3 y media de la mañana - nos decía Cristina - nos hicieron evacuar las casas, tuve que despertar a Cindy que está embarazada de 8 meses y medio y tenía miedo de que ahí mismo por los nervios, pariera la pobre.  Nos explicó que a la vuelta de su casa donde esta la Central de Policía de Bogotá,  habían detectado un auto bomba, un Renault 9 con 140 barras de indugel (explosivo tipo hidrogel sensible a detonador), y 3 kilos de baline...

Regateando

I Ella bogotana y él, su pareja, argentino. Llegan a Santa Marta en plena siesta, con una temperatura cercana a los 40º; cargados con una pesada valija y un par de bolsos; cansados de viajar en colectivo (en la flota) más de dieciocho horas y con apuro por llegar hasta su alojamiento en el Barrio del Rodadero. Ella dirigíéndose a un taxista que esperaba pacientemente un pasajero: ¿a cuánto el viaje al Rodadero? El taxista: ¡a la orden señora! le sale 10.000 Ella: ¿y el mínimo? El taxista: Nooo señora, esa es la tarifa Ella: Me informaron que el viaje salía 8.000 El taxista: nooo, pregúntele a cualquiera, nadie la lleva por menos de 10000 El novio argentino: Está bien, me parece bien el precio Ella: shhhhhhhh, esperá un poco El novio argentino: querida hace calor, quiero llegar, cambiarme, además me parece bien lo que nos quiere cobrar, es más barato que en Argentina Ella: no hables que te sienten el acento y no te van a rebajar nada El novio argentino: es que esta bien me parece...... ...

Treinta y siete años después, el León vuelve a rugir

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El partido final se había desarrollado hasta allí en forma muy equilibrada, al igual que la primera final jugada en Pasto cuatro días antes. Los pastuzos juegan bien, toque y toque, pero no lastiman. El estadio de bote a bote, pintado de color rojo, por el Deportivo Pasto y más rojo por los Cardenales de Santa Fe que en las tribunas aguantan con la emoción contenida, contando los años, los meses, los días, horas y minutos de abstinencia de festejos ligueros. Fue en el minuto 71, en ese instante, cuando el empeine del pie derecho, ese pie mágico del argentino Omar Pérez, capitán e ídolo de la hinchada del Expreso Rojo, envió un tiro libre en una parábola exacta para la entrada de Jonathan Copete, quien le puso el idem a la jugada con un soberbio cabezazo al segundo palo. La pelota se anidó en la red y explotó el estadio, se desató la alegría, la emoción y el llanto tanto tiempo contenido. Los pastuzos se derrumbaron y prácticamente hasta el final solo fue un trámite interminable ha...

Sicarios

Me acosté temprano. Le dí el beso las buenas noches a mi compañera Diomar y me volteé para mi lado; bien para el borde de la cama porque tenemos conflictos térmicos corporales importantes; por esa razón todas las noches me saco de encima dos o tres mantas y las paso del lado de ella que es friolenta. Siempre me costó conciliar el sueño. Comienzo a dar vueltas para un lado y otro intentando pensar, con cierta dificultad, en cosas agradables (nunca me funcionó lo de las ovejas). Estaba en eso cuando sentí el chirriar de la puerta de entrada que se encuentra en el primer piso (planta baja para los argentinos); luego pasos. Diomar se sobresalto y también prestó atención. ¿Quién podría ser a esta hora si todos en la casa dormían? Inmediatamente se escucharon pasos en la escalera que conduce a los dormitorios y más pasos sobre el piso de madera que rechinaba. En mi vertiginosa asociación de imágenes pensé lo peor: sicarios que venían por mí. ¿Porqué me buscarían? ¿El ex marido despechado...