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Mostrando las entradas con la etiqueta Vida militante

Historias de aquélla piecita de Alberdi IV

Proletarización Después de muchos años volvi a juntarme con Florencio. En una calurosa noche de enero, picada y cerveza bien helada de por medio, fuimos recordando anécdotas, nombres queridos que todavía duelen y otros que afortunadamente todavía están para sumar en la alegría del reencuentro. El tema central, la Agrupación “28 de junio” de Materfer. El Huguito Rojas, electricista, obrero de mantenimiento de la fábrica, contaba su enésimo cuento cordobés, con todo su histrionismo y su gracia haciéndonos desternillar de risa a la veintena de participantes del asado que nos había reunido en la casa de Barrio Ituzaingó que Florencio Ramos Díaz Barilari – sí señor, doble e ilustre apellido - había hecho sede habitual de los eventos de la agrupación. Yo era un colado, pero por ser militante político del frente gremial de la orga, ya estaba asimilado, a fuerza de estar siempre presente colaborando, como uno más de sus activistas. “La 28”, había surgido casi espontáneamente com...

La noche de Le Corbusier

En esos breves años de democracia, la facultad de arquitectura de la Universidad de Córdoba tenía un anexo sobre la Av. General Paz que llevaba el nombre del célebre arquitecto franco-suizo Le Corbusier. Allí funcionaba una sencilla imprenta que contaba entre otras máquinas con un mimeógrafo electrónico, todo un lujo para aquellos años. El lugar, al igual que el resto de la facultad era democráticamente usado por estudiantes y docentes en el marco de la fascinante y asamblearia experiencia del Taller Total (1). Allí nos instalamos, ya cayendo la noche, con Alejandra, compañera de la orga, un par de años menor que yo, estudiante de filosofía y fervorosa y reconocida militante, que por entonces llevaba adelante, con más sombras que luces, una pareja con otro de los nuestros con quien convivía. Nuestra tarea era imprimir un volante que debía estar listo para ser repartido a la mañana siguiente, así que apenas instalados en el lugar nos pusimos a trabajar febrilmente. No recuerdo si...

La pintada

Septiembre de 1974 fue un mes de terror en Argentina. La Alianza Anticomunista Argentina que desde hacía un tiempo venía intensificando sus acciones en contra de los militantes populares, ese mes terminó con la vida del Cuqui Curutchet, julio Troxler y Silvio Frondizi. La noche de Córdoba era prisionera de los falcon verdes que patrullaban por las calles semidesiertas con su despreciable y tenebrosa carga. Decidimos condenar esas muertes ocurridas en poco más de dos semanas y elegimos la pared del correo que da sobre la Av. General Paz para hacer una gran pintada. Por mis dotes para el dibujo y mi buena letra, me tocó junto al Negro, estudiante de arquitectura y por ende también buen letrista, empuñar los aerosoles. Tomamos todas las precauciones porque era una acción peligrosa. Llegamos por separado al lugar, todos enfundados en gruesas camperas para cubrirnos del frío de esa noche de un invierno que todavía no se iba. El Tato se apostó en la esquina mira...

Poroto

Gracias pelado Santa por la historia “ Solo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con mis amigos” Gabriel García Márquez La colchoneta de paja donde me arrojaron como un saco de huesos sueltos, no me impedía sentir el piso duro y frío . Tenía el cuerpo entumecido y me dolía desde los pies a la cabeza por la brutal paliza que “El Gato” (1), bestial torturador, me había propinado cuando llegué al Campo de la Ribera. Dos gendarmes que custodiaban el galpón que oficiaba de cárcel clandestina, arrojaron mi cuerpo tumefacto, sin reflejos ni reacciones, por la tortura despiadada que venía sufriendo desde mi paso por la D2 y La Perla. Allí quedé en la penumbra de mis ojos vendados, escuchando los movimientos y voces de mis compañeros de infortunio que no podía decodificar (2). Solo quería paz y silencio. Pronto me ganó un sopor profundo; un mundo de colores hirientes, abismos funestos,imágenes circulares y rostros familiares, se sucedieron entremezclándose ...

Historias de aquélla piecita de Alberdi III

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El día de mi asesinato El 17 de mayo de 1976, a las 21 hs. fueron sacados de sus celdas de la UP1, MIGUEL ANGEL MOSSE, OTTO YOUNG, ALBERTO SVAGUZZA, EDUARDO ALBERTO HERNANDEZ, RICARDO VERON y DIANA FIDELMAN y fusilados unos minutos después en las inmediaciones del puente Santa Fe. El 19 de mayo, en el diario Córdoba se podia leer:”FRANCOTIRADORES Y 4 VEHICULOS UTILIZAN EN ACCION EXTREMISTA”. Al pie de la nota había seis fotos bastante borrosas, acorde con la deficiente impresión en plomo de las viejas maquinarias del histórico vespertino cordobés. Una de ellas era la de Eduardo, que tenía el corte de cara y algunos rasgos que lo hacían - al menos en esos días - muy parecido a mí.  Yo leí la noticia de pie, al lado de mi cama, en aquella piecita de Alberdi donde nos encontró el golpe y donde empezamos a endurecernos para sobrevivir al terror que se iba sembrando hora tras hora con cada compañero encarcelado, muerto o desaparecido. La noticia de este fusilamiento disfraz...

Alberto Intendente ¿Porque no?

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Historias de aquella piecita de Alberdi II

Propiedades de la barrita de azufre La tradicional barrita de azufre, usada ancestralmente , sirve para hacer desaparecer la tortícolis y aliviar en general contracturas y dolores musculares; la energía corporal se transfiere a la barra hasta que se quiebra. Pero además sirve para salvarse de la colimba , es decir: del servicio militar obligatorio que debiera haber hecho yo como buen ciudadano y que perduró hasta que Charly (el gran Charly de la pizza con champán) lo abolió. Apenas cumplí 18 años me sortearon (me tocó ejército) y como estaba estudiando en la Universidad, solicité la prórroga al servicio militar obligatorio hasta que terminara de estudiar. Articulo 17 de la ley de servicio militar. Los años de estudios a poco de andar se transformaron en años de militancia política y finalmente dejé la carrera para tratar de trabajar en una fábrica lo que ameritaba tener la colimba hecha y para eso tenia que renunciar a la prórroga. Ya tenia 24 años y era medio grande ...

Historias de aquella piecita de Alberdi I

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Ayer distraído volví con mis pasos a ese rinconcito del pasado y ahí estaba todavía. Le saqué un par de fotos porque no podía creer que hubiera resistido inalterable el cerco arrollador de los edificios de altura. Como hace exactamente 34 años ahí estaba la humilde piecita de aquel conventillo de Neuquén 176, dándole la espalda al local vacío del mítico "Lomitos 348" que ya mudó a otros sitios mas paquetes. Con el perfil exacto de sus viejos ladrillos y su techo de chapa viva, causante del clima de baño turco en el verano y de congelador en el invierno. Ahí esta todavía en pleno barrio Alberdi, en el corazón combativo y bien celeste del Clínicas, donde todavia, si se presta un poco de atención, se escuchan repicar los caños de los postes de luz llamando a resistir. ¡Cuántas historias guardan sus paredes y su techo de dos goteras! Se subía y tal vez se sube aun, por una escalera estrecha de hierro pegada al muro del fondo que se continuaba en un pasadizo protegido por una...

Acto relámpago

El H2SO4, conocido como ácido sulfúrico, posee un alto poder corrosivo; concentrado es fuerte agente oxidante y puede dar lugar a la ignición (inicio de explosión) al entrar en contacto con materia orgánica y compuestos tales como nitratos, carburos, cloratos, etc. Por su parte el clorato de potasio es una sal formada por potasio, cloro y oxígeno. Al calentar el clorato de potasio, éste deja escapar su oxígeno y éste gas tiene la propiedad de alimentar y favorecer las combustiones (recordemos que el oxígeno es factor importante en la combustión). Unas de las formas en que se comercializa el clorato de potasio es en forma de pastillas para tratar dolores de garganta o disfonías. Las bombas ("cóctel") molotov pueden ser químicas o hechas con mecha. A mi me gustaba hacer de las primeras: tres partes de nafta ( o dos de aceite quemado y una de nafta) y una de ácido más el sobrecito con clorato de potasio, hecho de papel higienico, que se asegura con una gomita a la b...

El lider

--> Mami, el señor de la casa grande es un hijo de puta - decía el niño de unos ocho años aferrándose al delantal de la mujer joven y regordeta y que se movía de un lado a otro en la cocina de la casa. -¡No digas esas palabrotas Javier! ¿Porque decís eso, qué te hizo esta vez? – -¡Me pinchó la pelota má! – Y la miraba asustado, con los ojos como monedas – Estábamos jugando en la calle con chicos y alguien pateó y cayó la pelota en el jardín de su casa….él salió y con un cuchillo la rompió…..¡andá a decirle que la pague! Má…¡anda a decirle! -No hijo, que ese asunto lo arregle tu padre cuando venga de la fábrica, yo ya me he peleado muchas veces con este hombre que además es un irrespetuoso que se cree que es el dueño de la cuadra. Ya nadie quiere tener tratos con él. No, hijo, que lo vaya a ver tu padre y vos metete adentro hasta que venga; ponete a hacer los deberes. ....................................................................................................